Ambos smartphones provocaron gran expectación y recibieron buenas críticas. Ambos estuvieron disponibles para pedidos en línea y se agotaron rápidamente.
Pero uno -el iPhone 5 de Apple- superó algunas dificultades iniciales de producción y a partir del jueves, según Gene Munster de Piper Jaffray, alcanzó "finalmente un punto en el que los consumidores pueden entrar a cualquier tienda de Apple y salir con un teléfono en sus manos".
El otro -fabricado por LG Electronics para Google de modo que fuera el escaparate del sistema Android 4.2 (alias Jelly Bean)- se ha convertido en una lección de cómo no se debe organizar un lanzamiento antes de la temporada navideña.

